11 febrero 2013 - 06:35

WASHINGTON, EE.UU. (ABNA) — Azadeh, una estudiante graduada de Derecho de la Universidad de Teherán, en el marco de la Tercera Conferencia Internacional sobre Hollywoodismo recordó a sus interlocutores las admisiones de las evidentes represalias por parte de dos políticos de los Estados Unidos: “¿Sería la peor pesadilla de un abogado defensor, no es así? Me refiero a tenerlos como clientes propios, en este caso, el Vice Presidente de los Estados Unidos y la saliente Secretaria de Estado quienes confesaron públicamente la serie de crímenes internacionales contra la población civil”.

De acuerdo a la Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — Las confesiones y los crímenes fueron admitidos por el Vice Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden y a saliente Secretaria de Estado Hillary Clinton la semana pasada.

Ambos funcionarios de Estados Unidos, al hablar de las relaciones de Estados Unidos con Irán, admitieron abiertamente que las sanciones de EE.UU. contra Irán (y Siria) tienen una motivación política y constituyen una “guerra suave” contra los casi 80 millones de habitantes de Irán (23 millones de habitantes en Siria) con el fin de lograr un cambio de régimen en estos países musulmanes.

La señora Clinton, fue la primera del dúo dinámico al ser oída. Ella reconoció que las duras sanciones de Estados Unidos tenían la intención de atacar y enviar al pueblo de Irán un mensaje. “Así que nosotros esperamos que el pueblo iraní de a conocer sus preocupaciones...[o] mi mensaje a los iraníes es que 'hagan algo al respecto'”.

Algunos escuchando concluyeron que ella dijo que esto significa dusturbios y motines por la inflación para derrocar al gobierno iraní. Un entrevistador australiano de Broadcasting Company preguntó a Clinton el 31 de enero del año pasado:

“Si usted tiene problemas con el gobierno de Irán, ¿Por qué destruyen al pueblo iraní con las sanciones actualmente en vigor? Es muy difícil encontrar ciertos medicamentos en Irán. ¿Dónde está su sentido de humanidad?”

Lo que el interrogador de Clinton tenía en mente, ella lo explicó más tarde, eran las sanciones lideradas por la reducción del crecimiento del PIB de Irán (-1,1% del PIB), resultando en una inflación del 21% que se hace sentir sobretodo entre la población civil. Además de las subidas de precios en todo. Por ejemplo, el costo por la impresión de páginas para los estudiantes ha aumentado en un 400% y el costo de un vehículo usado hasta el 300%. En general, los artículos de supermerdados han aumentado desde un 100 hasta un 300 por ciento o más durante los últimos veinticuatro meses y, devastador para muchos, ciertos medicamentos que salvan vidas ya no están disponibles.

Clinton dijo: “Bueno, en primer lugar, permítame decir que en medicina y en comida como en otras necesidades, no hay sanciones.”

Esta afirmación es un disparate, y la señora Clinton lo sabe.

El proceso de selección de blancos por el Departamento del Tesoro de EE.UU. está muy arraigado en Washington. Cuando el querido lector esté en Washington D.C., tal vez en su bus turístico bajando por la avenida Pennsylvania Noroeste tras una visita al capitolio de los EE.UU., considere bajar del autobús en la 15a de la Avenida Pennsylvania en el Departamento del Tesoro de EE.UU. Camine alrededor del edificio principal y verá un edificio anexo. Este edificio como Clinton y Biden bien saben, alberga la Oficina de Control de Activos Financieros (OFAC). El trabajo de la agencia bien fundada incluye precisamente la focalización de “alimentos y medicinas y otras necesidades” a fin de obligar a la población civil de Irán para lograr un cambio de régimen.

Durante más de doscientos años, desde la guerra de 1812, cuando se fundó la OFAC para sancionar a los británicos, la oficina se ha convertido en un experto en la imposición de sanciones y lo ha hecho más de 2.000 veces. La OFAC actualmente utiliza un amplio equipo de especialistas y equipos de pensadores, cuyos trabajos, diseños y pruebas son enviados a la AIPAC y con certeza a funcionarios pro sionistas y miembros del Congreso para recibir sus recomendaciones.

La OFAC y sus asociados del Departamento del Tesoro han tenido una mano en casi todas las sanciones de EE.UU. aplicadas contra Irán desde que el presidente Jimmy Carter emitió la Orden Ejecutiva 1270 en noviembre de 1979 congelando alrededor de $ 12 mil millones de dólares en activos iraníes, incluyendo depósitos bancarios, oro y otras propiedades.

Lo que la OFAC hace con su base de datos es ciencia no arte. Éste puede calcular con bastante presición los efectos económicos sobre la población civil de una simple acción de designar una empresa, banco, entidad de gobierno o sistema de infraestructura de un país. La OFAC, en nombre de su gobierno, por vía electrónica emprende una guerra fría contra objetivos civiles.

Esta semana, la OFAC y el Departamento del Tesoro incluyó en la lista negra a la autoridad de radiodifusión del Estado de Irán, IRIB (por su sigla en inglés Islamic Republic of Iran Broadcasting), responsable de la política de difusión de la producción de canales de televisión y radio iraní tanto en  Irán y como en el extranjero, lo que podría limitar la visualización y escucha para la población de Irán.

En realidad, las sanciones dirigidas a la población civil y al 'régimen' iraní no se verán muy afectadas. Lo mismo se aplica a Siria. A pesar del lenguaje de relaciones públicas que “la alimentación y las medicinas están excentas de las brutales sanciones lideradas por Estados Unidos”, como bien sabe la OFAC, la realidad es otra cosa. Ellos bien saben sobre los efectos escalofriantes de las sanciones a los proveedores internacionales de medicamentos y productos alimenticios con respecto a un determinado país. El Departamento del Tesoro de los EE.UU. tiene miles de gigabytes de datos confirmando los consejos de los directores de negocios internacionales sobre lo que hacer o no, y no permitirá que sus empresas arriesguen millones de dólares en ganancias por violar técnicamente cualquiera de los miles de detalles de las sanciones -muchos de los cuales están sujetos a interpretación-  por el bien de hacer negocios con Irán o Siria. Es por eso que hay una grave escasez de medicamentos en estos países sancionados y declarar lo contrario resultaría ser un neologismo orwelliano.

La OFAC no opera en vacío. Trabaja en estrecha colaboración con otras agencias de Estados Unidos, incluyendo las 16 agencias de inteligencia que componen la Comunidad de Inteligencia de la ONU. Juntos han aplicado sanciones de gran amplitud y gravedad contra la población civil de Siria e Irán. Estas sanciones se han reforzado en ocasiones por la luz verde a varios asesinatos israelíes y/o ciberataques, con la esperanza de fomentar los disturbios civiles para lograr un cambio de régimen y otros objetivos políticos.

Pocos días después de la confesión algo inadvertida de la señora Clinton de que el gobierno de los EE.UU. intencionalmente dirige hacia la población civil de Irán, el Vice presidente, Joe Biden, intervino el 4 de febrero diciendo que los EE.UU. estaban preparados para mantener conversaciones directas con Irán, pero también advirtió:

“También hemos dejado claro que los líderes de Irán no necesitan sentenciar a su población con las privaciones económicas”, reconociendo al igual que Hillary que las sanciones de Estados Unidos tienen la intención de atacar y dañar a las poblaciones de Irán y de Siria. Un alto funcionario del gobierno de Obama describió los últimos pasos como “un significativo ajuste de tornillos”, es decir que el pueblo de Irán se enfrenta a una “dura elección” entre ceder a las demandas de Estados Unidos y la reactivación de sus ingresos del petróleo, sustento económico del país, o cada vez más sanciones que seguirán hasta que los hagan.

Esta focalización de las sanciones lideradas por EE.UU. contra la población de Irán y de Siria  son una violación masiva de los principios, normas y reglas del derecho internacional y sus bases más fundamentales, que es la protección de los civiles.

Algunos ejemplos:

Los Protocolos de 1977 adicionales a los de la Convencion de Ginebra de 1949 prohíbe cualquier medida que tenga por efecto privar a la población civil de los objetos indispensables para su supervivencia. El artículo 70 del 1er Protocolo de los mandatos de operaciones de socorro para ayudar a una población civil que “no esté adecuadamente equipada” con los suministros y el artículo 18 del Protocolo II establece que las operaciones de socorro para la población civil que sufre “privaciones extremas por la falta de abastecimientos indispensables para su supervivencia, tales como artículos alimenticios y suministros médicos”.

Prohibición de hacer padecer hambre como método de guerra

• En virtud del derecho internacional humanitario, los civiles gozan del derecho a la asistencia humanitaria durante los conflictos armados.

• El Art. 23 de la Cuarta Convención de Ginebra obliga a los Estados a facilitar el libre tránsito y la distribución de suministros de socorro, incluyendo medicinas, alimentos, ropa y tónicos reservados para los niños menores de 15 años,las mujeres embarazadas y las parturientas.

• El Art. 70 del Protocolo Adicional I prohíbe interferir con la entrega de suministros de socorro a todos los miembros de la población civil.

• Las sanciones lideradas por EE.UU. están prohibidas por el principio de proporcionalidad encontrado en los artículos 51 y 57 del Protocolo Adicional I.

• Bajo los términos del artículo 3 común a las Convenciones de Ginebra de 1949, las acciones humanitarias y de socorro deben ser tomadas. De conformidad con el artículo 18 (2) del Protocolo Adicional II, las sociedades de socorro deben poder ofrecer sus servicios para prestar ayuda humanitaria.

• Las sanciones lideradas por Estados Unidos violan el principio de distinción entre civiles y combatientes.


El derecho a la vida

Las sanciones lideradas por EE.UU. violan el derecho a la vida incorporado en numerosos instrumentos internacionales de derechos humanos, incluyendo el artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de 1966, artículo 2 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales de 1950, y el artículo 4 de la Carta Africana de los Derechos Humanos de 1981.


Los derechos del Niño

Uno de los grupos más vulnerables a las sanciones lideradas pro Estados Unidos en Siria e Irán son los niños. Los derechos de los niños establecidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 1989, que actualmente se sitúa como el acuerdo internacional más ampliamente ratificado. Lo más relevante en las sanciones lideradas por EE.UU. son los artículos 6 y 24 de la Convención, según el cual todo niño tienee derecho intrínseco a la vida y el derecho al más alto nivel posible de salud y el acceso a los servicios médicos.


Si el “terrorismo” significa, como el gobierno de los Estados Unidos lo define, ataques contra civiles con el fin de inducir el cambio político de sus gobiernos, ¿cómo se llama cuando el gobierno estadounidense aplica un intenso sufrimiento económico a la población civil, causando desnutrición, enfermedadess, el hambre y la muerte en algunos casos con el fin de inducir un cambio de régimen?

Las sanciones de Estados Unidos contra Irán y Siria son ilegales, inhumanas, ineficaces, inmorales y escandalosas. Deben ser resistidas todos los días por todas las personas de buena voluntad, en todas partes, hasta que sean retiradas.

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